Hoy necesitamos las sesiones de práctica que nos enseñan que el pecado no es real, y que el dolor y sufrimiento carecen de causa. Acepta
Sesiones largas: Por 5 minutos al comienzo de cada hora, comienza repitiendo "La voluntad de Dios para mí es perfecta felicidad. El pecado no existe ni tiene consecuencias" Luego intenta encontrar la dicha que estos pensamientos le darán a tu mente. Entrega gustosamente estos cinco minutos por hora para librarte de la pesada carga que te echaste encima al creer que el pecado es real, que puede existir. Escápate hoy de la locura. Estás firmemente plantado en el camino que te lleva a la libertad, y esta idea te da alas para acelerar tu progreso, y esperanza para que vayas deprisa a la meta de paz que te espera.
Sesiones cortas: Repite tan a menudo como puedas: "La voluntad de Dios para mí es perfecta felicidad. Esa es la verdad, porque el pecado no existe"
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