jueves, 5 de diciembre de 2013

LECCION Nº 101

"La voluntad de Dios para mí es perfecta felicidad"Hoy continuamos con el tema de la felicidad. Aún creemos que es la salvación requiere que "suframos" como penitencia a nuestros pecados. No es así, pero no podrás cambiarlo hasta que dejes de creer que el pecado es real y que realmente el Hijo de Dios puede pecar. Si el pecado fuera real, el castigo sería justo, y la felicidad no puede ser sino una ilusión, y la salvación tendría que ser por medio del dolor. ¿Quién buscaría un castigo así? ¿Quién no huiría de la salvación, que tendría que implicar dolor y sufrimiento?
Hoy necesitamos las sesiones de práctica que nos enseñan que el pecado no es real, y que el dolor y sufrimiento carecen de causa. Acepta la Expiación: el pecado no existe. La dicha es justa, y el dolor no es sino una señal de haberse equivocado con respecto a uno mismo.
Sesiones largas: Por 5 minutos al comienzo de cada hora, comienza repitiendo "La voluntad de Dios para mí es perfecta felicidad. El pecado no existe ni tiene consecuencias" Luego intenta encontrar la dicha que estos pensamientos le darán a tu mente. Entrega gustosamente estos cinco minutos por hora para librarte de la pesada carga que te echaste encima al creer que el pecado es real, que puede existir. Escápate hoy de la locura. Estás firmemente plantado en el camino que te lleva a la libertad, y esta idea te da alas para acelerar tu progreso, y esperanza para que vayas deprisa a la meta de paz que te espera.
Sesiones cortas: Repite tan a menudo como puedas: "La voluntad de Dios para mí es perfecta felicidad. Esa es la verdad, porque el pecado no existe"

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por comentar